Santilli viene manteniendo una serie de conversaciones con los gobernadores, con el fin de seducirlos para que acompañen la idea de reflotar las “listas colectoras”, un sistema que permitiría, en este caso, a Javier Milei aspirar a la reelección, aunque los potenciales aliados disputen los otros cargos electivos sin perder la identidad partidaria.
Los gobernadores, entre ellos Jaldo, quieren mantener su dominio territorial, y ser los que definan el armado electoral de sus alianzas o coaliciones. En el caso tucumano, las PASO, por ejemplo, constituyen una herramienta que dirimen pujas partidarias por las candidaturas. El tranqueño viene consolidando su espacio, con la idea de repetir la fórmula que lo consagró gobernador en 2023. Sin embargo, choca con las aspiraciones del senador Juan Manzur que, de mínima, quiere mantener la banca en la Cámara Alta. En el mundo oficialista se menciona, además, que las elecciones provinciales serían convocadas para el domingo 9 de mayo. Eso debe exteriorizarse a través de un decreto que podría ver la luz en los próximos días. Sin embargo, esta intervención quirúrgica del mandatario puede demorar los planes oficiales.
Más allá de los desencuentros con la dirigencia local de La Libertad Avanza (LLA), la relación institucional entre la Nación y la Provincia sigue por los carriles de la normalidad y Jaldo, en ese sentido, no quiere modificar el rumbo, más allá de que en 2027 disputen espacios de poder. Una prueba de esa relación fue el encuentro que Abad mantuvo con Caputo. La cumbre de ayer se orienta hacia un probable estiramiento de los plazos de pago del anticipo de coparticipación que el Palacio de Hacienda le otorgó a Tucumán en los últimos meses. Según trascendió, Caputo accedería a darle un año para saldar el compromiso financiero, con seis meses de gracia a contar desde el inicio de 2027.